miércoles, 4 de enero de 2012

para Milvia




Amiga: una vez te pregunté ¿por qué no morí de chiquito? y tú me contestaste «¡por que Dios así lo quiso!». Ese día te ganaste un pedacito de cielo. Ahora Dios quiso llevarte de lado de tu familia, novio y amigos, y aunque es difícil de aceptar, lo comprendemos por que fue él quien te llamó a su lado.
Hoy estoy muy triste por tu partida, pero alegre por haberte conocido. Te quiero pedir perdón si miras algunas lágrimas en mis ojos, es porque te extrañaré. Quiero que sepas que agradezco los momentos en los que me hiciste sonreír y es así como te recordaré siempre amiga, sonriendo.
A pesar que no compartimos demasiado tiempo juntos, el saber que podía contar siempre contigo, me mantuvo tranquilo, ya que en todo momento estuviste allí para darme un consejo o una palabra de aliento, como si supieras que cada una de tus palabras y consejos te acercaba más al cielo, que seguro hoy conoces.
Quiero que sepas que solo las personas que llenan tanto como tú dejan un vacío tan grande, solo quien ha vivido plenamente como tú lo hiciste, se extraña tanto. Hoy me despido con un hasta siempre, estoy plenamente convencido que nos volveremos a encontrar y seguro me brindarás un consejo.
Te quiero mucho amiga, creo que nunca te lo dije y tú sí lo hiciste. Gracias por tu cariño, gracias por todo. Me despido con una sonrisa porque es la mejor manera de recordarte.
Tu amigo que te quiere,
Fer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

wooouu que palabras tan inspiradoras, se siente mucho dolor pero al mismo tiempo en estas palabras se nota una tremenda alegría y una gran tranquilidad desde el fondo del alma

ventana urbana dijo...

Ufff casi lloró, creo que la distancia te hace más sensible y vulnerable. Muy elocuente y sincero tu mensaje para esa gran amiga que se adelanto.