martes, 13 de marzo de 2007

Entre azufre, barricadas y ovnis.


No cabe duda que ayer fue uno de los días más peculiares del año. Comenzó como cualquier otro , pero debido a mi cercania con el congreso de la Republica y el Palacio Nacional pronto se fue llenando de sirenas, policias y tensa calma. Ya para la hora de almuerzo teniamos cerrada ciertas avenidas y el congestionamiento vehicular en las pocas abiertas era barbaro. Realmente el show que se monto por la venida del inombrable era ridiculo. Si la bulla no hubiera sido tanta se pudo haber evitado la destrucción de propiedad ajena (por otros inombrables) y un caos que paralizo un gran número de actividades comerciales. Como dijo la mamá de Facundo Cabral " Señor si me quiere ayudar con que no me chingue es suficiente", asi que el costo de la visita del señor este fue más alto que los beneficios que nos pudo haber traido (entre comillas). Al final del día y por falta de transporte tuve que regresar en una de las calles tapadas a mi hogar por supuesto a pie, mientras avanzaba un grupo de patrullas pasaba a mi lado y cual seria mi sorpresa que a tan solo cuatro o tres metros a lo sumo el azufre se hizo presente y estuve más cerca de la limosina de lo que yo hubiera querido estar (menos mal en cuaresma me purificare) lo más gracioso de todo es que al final de la noche cuando por fin llegue a mi casa fue que me encontre con la noticia que hasta ovnis atrajo el señor este.
Imagen tomada de http://www.arp-sapc.org

4 comentarios:

SCD dijo...

Ya lo dice el viejo y conocido refran, jajajaja:
Bueno no es el que ayuda, sino el que no jode

Aunque en este caso si estaba fregado porque el innombrable no ayuda pero si que jode.

Saludos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Duff Man dijo...

Por lo menos hiciste el cardio necesario disparándote unos cuantos kilómetros. Agradecele a Jorge W. por eso.

Fer dijo...

jajajaj si puro cardio duffman y a vos como te fue.

Duff Man dijo...

No nos dejaron salir en todo el día, nos evacuaron a las 4:35, y en vez de agarrar por la 9a., crucé a la izquierda hasta la Avenida Elena, y tranquilo. Fue un exceso, eso sí.